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7.sep.2015 / 02:29 pm / Comentarios desactivados

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Son muchos los colombianos beneficiados por la Revolución Bolivariana y por el legado del Comandante Eterno Hugo Chávez, quien en su inquebrantable deseo de ayudar y unir a los pueblos de Latinoamérica afianzó la unión entre Venezuela y Colombia, dos naciones hermanas que protagonizaron el ideal de nuestro Libertador Simón Bolívar.

Entre aplausos y aclamaciones fue recibido el Comandante Chávez, el 10 de agosto de 2010, cuando visitó Colombia con el fin de dialogar con su homólogo Juan Manuel Santos para que ambos países retomaran las relaciones bilaterales, que fueron previamente fracturadas por el jefe del paramilitarismo Álvaro Uribe Vélez.

“Estamos con Chávez y lo que queremos es paz para Colombia”, exclamaba una de las colombianas presentes en la vía a la Quinta de San Pedro Alejandrino, Santa Marta, en donde el Presidente se reuniría con Santos. “Pensé que Chávez pasaría de largo para que nadie lo viera pero mire, ahí lo estamos viendo en carne propia”, expresaba otro colombiano al presenciar la llegada de la caravana presidencial.

“La visita de Chávez me da mucha alegría porque él busca la paz para Colombia y Venezuela”, afirmaba con total convicción otro colombiano. “Aquí lo queremos mucho; mucho respeto al Sr. Hugo Chávez”, añadió.

La Revolución Bolivariana los recibió con amor

“Salí huyendo de Corozal (Sucre, Colombia) para evitar la muerte, y desde 1995 hasta 2005 viví en la indigencia y la miseria de Bogotá junto con mis cinco hijos”, explica Julio “Jeco” Cases, refugiado político que fundó en 1990 un movimiento cívico que cuestionaba el manejo del erario municipal, y al que amenazaron de muerte.

“Nos vinimos (él y su familia) para acá y fuimos recibidos con ayudas de parte de Miraflores, la Alcaldía del Municipio Libertador y Fundarte (Fundación para la Cultura y las Artes), quienes me dieron trabajo con mis canciones de protesta”, expresa Jeco con notable alegría. “Me identifico mucho con el venezolano, cuando llegué sentí que estaba en mi tierra y con mi gente”, añade con regocijo.

Luis Pérez nació en Santa Marta, Colombia. Llegó al país en 1988 cuando su padre lo trajo debido a los abusos que la guerrilla infundía en su localidad. Actualmente es beneficiario de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV). “Conocí a mi señora en este país y vivimos diez años alquilados en Petare hasta que me inscribí en la GMVV. Gracias a esta soy una persona estable y tengo un techo para mis hijos. Es un sueño hecho realidad”, asegura Luis lleno de orgullo.

“Me siento un hombre realizado gracias a esta revolución, mi primer voto fue para Hugo Rafael Chávez Frías”, comparte Luis. “El venezolano para nosotros -que venimos de tanta rapiña y lucha por aventajar al otro- es inocente, más humilde y más desprendido”, declara Jeco.

Chávez motivo de orgullo

“Nuestro Comandante fue una persona conocida a nivel mundial, y que tocó muchos corazones”, dice Luis con evidente añoranza. “A veces vemos su foto y nos da nostalgia…es decir, no puede ser que se haya ido tan rápido”, agrega con cierto tono de incredulidad.

Del mismo modo, Jeco no titubea al hablar de Chávez. “Es una realidad que seres como él
(Chávez) no nacen todos los días, como dice mi canción bateando de jonrón: hace mucho más de un siglo que el pueblo te estaba esperando”, explica.

“Para mí la dicha de existir es haber sido contemporáneo con Chávez, haber tenido el placer no solo de abrazarlo y hablar con él, sino de ver su obra y saber que fue verdad. Eso para mí es un orgullo y un placer”, plantea entre sonrisas. “Eso sí que es un ser mágico”, destaca.

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