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29.dic.2016 / 07:32 pm / Comentarios desactivados

 El pesebre mecánico está ambientado con música, luces y movimientos.

El pesebre mecánico está ambientado con música, luces y movimientos.

 

Como parte de las tradiciones culturales propias de la temporada decembrina, quienes visiten la ciudad de Mérida durante estas navidades podrán disfrutar en la Casa de la Cultura “Juan Félix Sánchez” del pesebre mecánico de marionetas, obra que  año tras año continúa realizándose para llevar a los niños la alegría del nacimiento del Niño Jesús con un toque andino.

La puesta en escena fue iniciativa de Ever José Morales Monsalve, conocido como “Cheo el Titiritero”, quien desde el año 1976 comenzó a trabajar con marionetas, orientándose hacia el estilo del pesebre andino a partir del año 2006.

“Fue a partir de este año cuando comenzamos a recrear este tipo de marionetas que consisten en pequeñas esculturas con un gran parecido a los personajes de la vida real, precisamente para conformar un tipo de nacimiento con un estilo propio, donde interactúan diversos protagonistas que representan la historia merideña”, explicó Morales.

En este pesebre mecánico ambientado con música, luces y movimientos, San José está representado por Juan Félix Sánchez, y la virgen María, por Epifania Gil, ambos, acompañados de una serie de títeres que al vaivén de las cuerdas realizan movimientos acordes con la historia contada.

La narración principal está a cargo de un títere con forma de árbol, brindando así un toque ecologista, con la finalidad de generar conciencia ambientalista en quienes lo visitan.

Entre los principales personajes también resaltan el obispo Fray Juan Ramos de Lora, el Libertador Simón Bolívar, la heroína Anastasia, el alpinista Domingo Peña, Don Tulio Febres Cordero, Domingo Morales y la india Yohama, entre otros.

La exposición comenzó el pasado 24 de diciembre y permanecerá abierta al público hasta el próximo 15 de febrero, ofreciendo así la oportunidad para que los merideños y turistas puedan llevar a los más pequeños a estos espacios, donde se mezclan los elementos religiosos con las leyendas y tradiciones propios de la región andina.

(Alonso Moreno/OCI).