Opinion

7.feb.2017 / 03:43 pm / Comentarios desactivados

Es tan irresponsable el rector del Consejo Nacional Electoral  (CNE), Luis Emilio Rondón, como el obispo Ovidio Pérez Morales, la Conferencia Episcopal Venezolana  (CEV) y el resto de la llamada dirigencia oposicionista, nucleada en la MUD. Todos ellos están envueltos en un velo de asquerosa impunidad, que nos puede llevar a  todos los venezolanos a males peores, con los muertos y la violencia que ellos están promoviendo, incluso y deliberadamente, en nombre de dios.

El primero, porque siendo miembro del cuerpo colegiado del CNE, sabe que está violentando toda norma y reglas, además de que Luis Emilio Rondón, también sabe muy bien, que los partidos u organizaciones con fines políticos de la derecha oposicionista nucleada en la MUD, hace más de dos procesos electorales que no participan, lo que los obliga según la Ley Orgánica de Participación Electoral y su Reglamento, están obligados a iniciar un proceso de registro y legalización, que a la presente fecha, aún no han hecho,  además de que el rector en ciernes, sabe y calla, que el megapartido MUD está impedido de participar en todo proceso eleccionario, hasta tanto los tribunales de la República no decidan cual será la sanción que les acarreará, luego del fraude cometido con las firmas planas y usurpación de identidad de ciudadanos vivos y muertos, además de los otros delitos electorales, como el fraude cometido en  las elecciones de diputados por varios ciudadanos que fueron candidatos e ilegalmente juramentados por Henry Ramos Allup, en desconocimiento del  poder judicial.

Mal puede, entonces, el pirata e irresponsable rector militante del oposicionismo, salir sin gallardía alguna a echarle tierra y escupir sobre las decisiones colegiadas del CNE, pues todos sabemos que no es posible que hayan elecciones en junio, ni en diciembre próximos, a menos que estén claros y de acuerdo en que el único partido legalizado, el PSUV, participe solito en un eventual proceso electoral para elegir gobernadores, alcaldes y concejales, además de la necesaria elección de diputados a la Asamblea Nacional  (AN), para cubrir las vacantes de la autodisuelta actual, decisión esta última  que habrán de tomar en el seno del CNE, toda vez que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), sin caer en aquello de la justicia tardía que se convierte en injusticia, declare la autodisolución de dicho poder legislativo que en su mayoría calificada decidió violentar la Constitución de  la República Bolivariana de Venezuela  (CRBV), en toda su extensión y ejecutar un golpe de Estado y desconocimiento de los demás poderes.

En cuanto al veterano obispo que fue un destacado celestino de los gobiernos de la IV República, es deleznable cómo se opone al diálogo quien en nombre de dios, todos suponemos, debe trabajar por la paz y la sana convivencia.

Esta posición del obispo Ovidio Pérez Morales, quien coge notoriedad en el ocaso de una vida parasitaria, de una manera tan abyecta y sucia contra el Pueblo, responde a una posición de la iglesia católica jerárquica nucleada en la CEV y arteramente, en concordancia con el Nuncio Apostólico, el enviado del Papa y el mismo Francisco, porque con oraciones, palabras melifluas y palmaditas al mejor estilo del vecino traidor y criminal, Juan Manuel Santos, están trabajando  para derrocar al  Presidente Nicolás Maduro y liquidar al chavismo.

Finalmente, respecto de la dirigencia opositora, la de la MUD, la terrorista y drogadicta como Juan Requesens y Freddy Guevara, entre otras y otros periqueros de la autodisuelta AN,  andan en maniobras muy peligrosas, junto con los rectores universitarios de la AVERU, montados en guarimbas asesinas, porque a estos monarcas universitarios se les teme y se les ha permitido todo tipo de desafueros, además de su corrupción, con total impunidad.

Los de a pie, sólo tenemos que resistir y enfrentarlos abiertamente y sin tregua, con lealtad hacia el Presidente Nicolás Maduro y nuestros gobernadores, que día a día, están con el Pueblo en la calle. Y no les paremos bolas a tanto viejo imbécil y joven estúpido,  como los intelectuales de cafetín, que aconsejan dejar hacer y dejar pasar, para preservar el viejo estatus quo. Siendo así, tengamos cuidado con la farsa del cronograma electoral, como burda excusa para hacerle el mandado al Comando Sur.

Prof. Luis Pino

@l2pino2