Opinion

16.feb.2017 / 07:27 pm / Comentarios desactivados

Los desesperados ataques de la derecha internacional contra Venezuela y sus autoridades e instituciones anuncia nuevas y más agudas batallas. En el contexto de una leve recuperación económica, en medio de la firma de 22 acuerdos comerciales con China, una exitosa gira de nuestra cancillerías por los países de la opep, con el objeto de estabilizar los precios del petróleo.
En puertas unas elecciones presidencial en Ecuador. En Venezuela una oposición que hace aguas en su unidad y proyectos, que pierde cada día, el capital político logrado el 6 de diciembre del 2016.
Sin calle, sin poder de movilidad ni organización, cada día sumándose desacuerdos y sin credibilidad; la vía electoral para la oposición es un callejón sin salida. El diálogo no sabe, la oposición, cómo enfrentarlo. No tiene más que la presión, el chantaje para buscar una concertación y, de sobra sabe, que el único saldo a favor es el descontento de las masas frente a la escasez de algunos insumos.
En el contexto internacional la situación para el proyecto  de la derecha conservadora neoliberal es vergonzosamente grave. Entre la corrupción desmedida y descarada y una desmejora evidente de las condiciones de existencia tanto en Argentina como en Brasil. México sumido en una crisis no sólo económica y Colombia que no puede ocultar ni sostener el proceso de paz.
Con nueva prácticas de exterminio de dirigentes campesinos y sociales y, recrudeciendo las acciones paramilitares generando de nuevo, y para vergüenza de la humanidad, de nuevos desplazados que terminan encontrando refugio en la solidaria Venezuela.
En ese marco a la apátrida y desvergonzada derecha venezolana con el inmoral y mediático apoyo de los consorcios internacionales busca distraer la opinión y mirada del mundo de sus purulencia para golpear  la patria de los libertadores.
Venezuela se consolida y da un paso más al punto sin retorno en la construcción del socialismo del siglo XXI.
 
Hector López