Opinion

2.abr.2017 / 10:55 am / Comentarios desactivados

Fue un golpe artero el de la Fiscal General de la República  (FGR), Luisa Ortega Díaz, así lo pinten de colores o haya quien salga con aquello de que fue una jugada maestra…

     Artero, porque tiene acceso a los magistrados y no se dirigió a ellos antes de salir con su pachotada del viernes 31/03/2017, porque debió convocar al *Consejo Moral Republicano* y debió reunirse antes con el Presidente  Nicolás Maduro.

Artero, porque acusó al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ)  de golpe de Estado, con la expresión “ruptura del orden constitucional”, lo que le abrió las puertas al golpismo criollo e internacional.

     Artero, porque su acusación no la sustentó en absolutamente nada de argumentos o pruebas fehacientes.

     Artero, porque la FGR  ha callado,  de manera cómplice, el *desacato* de la autodisuelta Asamblea Nacional (AN) y la *contumacia* en sus delitos contra la CRBV y contra el Pueblo, simple y llanamente, porque ella no ha entablado ninguna acusación o querella contra la derecha golpista en la AN.

     En  todo  caso, hemos de leer las resoluciones 155  y 156 del TSJ,  indiferentemente de que *como pésimo precedente* hayan  sido dejadas sin efecto, lo que nos pone en minusvalía y nos obliga a leer, reflexionar y actuar, ganando terreno y adeptos en cada paso que demos a partir de ahora, entendiendo, sobriamente, que la seguidilla de traiciones y golpes arteros son propios de los momentos revolucionarios.

     Presionemos en defensa de Nicolás Maduro e ignorando a los traidores. Patria y socialismo bolivariano y chavista!

Prof. Luis Pino

@l2pino2