Opinion

2.abr.2017 / 06:10 pm / Comentarios desactivados

Las noticias vuelan. Aparecen y desaparecen de las pantallas de las televisoras y de los titulares periodísticos. Quizás continúan un poco más en las redes sociales.

Esa mudanza y movilidad de la noticia tiene un ciclo previsible; pero en Venezuela ésta llega al paroxismo. Parece que estamos viajando en un carro de una montaña rusa. Los medios se encargan de direccionar la opinión pública. Por ejemplo, la prensa y medios internacionales se dedican a Venezuela mientras en Paraguay se asalta al congreso y asesinan a un joven dirigente y sale herido un parlamentario; pero para el mundo, los analistas, los expertos en todas las materias posibles sólo opinan sobre Venezuela, es de suponer que de forma negativa.

Nosotros nos encontramos en “emergencia humanitaria” según autoridades peruanas y es Venezuela quien envía 100 mil cajas del Clap. Pero eso es desconocido.

La única noticia a reseñar es la referente a Venezuela y siempre en forma negativa.
En lo interno hablan de dictadura y represión mientras algunos diputados amenazan delate de cámaras a funcionarios de las fuerzas armadas.

Esta semana se movió la noticia a un nivel e intensidad que ya poca gente recuerda la gesta de nuestra canciller ante la O.E.A.
Y cuando algunos organismos hacen declaraciones públicas sobre la sentencia del T.S.J respecto a la situación de disolución, ilegalidad y hasta vacío de poder o abandono de cargo de la asamblea nacional, ya el Consejo de Seguridad de la nación y el mismo tribunal aclara la sentencia y las declaraciones quedan extemporáneas y fuera de lugar. Por ejemplo, la declaración hecha por el Consejo Universitario de la ULA; que por tragicómico es mejor no comentar.

Se mueve vertiginosamente la noticia pero Venezuela, su democracia, su constitución, la vocación participativa y protagónica, la resolución de ser libres e independientes continúa y se afianza como ejemplo en el mundo.
Con el último impasse entre el Ministerio Público y el Tribunal Supremo quedó demostrada la fortaleza de nuestra democracia y de los mecanismos de defensa que se dispone desde la constitución.

La noticia se mueve a pesar de la intencionalidad de los centros de poder y de los medios.
Las noticias se mueven pero nuestro propósito se mantiene firme en la construcción de la Venezuela libre y digna.
Dan ganas de decir, de gritar a todo pulmón: Gracias Venezuela. Patria de libertadores.

Hector López