Opinion

27.abr.2017 / 11:02 am / Comentarios desactivados

   Primero, apelaron al estrangulamiento económico del Pueblo, con desabastecimiento programado, sobreprecio y especulación, ralentización y acaparamiento, bachaqueo y contrabando, hechos miserables, que no sólo sirvieron como arma política de los oposicionismos para erosionar la base social del gobierno revolucionario que preside Nicolás Maduro, es decir, para que los pobres se arrechen, no contra los causantes del boicot económico, pero además, esto ha generado escandalosas ganancias económicas que han convertido en híperpluscuammillonarios a los ladrones causantes de esta esta hiperinflación desatada, que además, les permite financiar el golpe de Estado y todos los actos terroristas, tal y como vienen haciendo dueños de hoteles, restaurantes, cadenas de supermercados y grandes panaderías en la ciudad de Mérida, con los servicios adicionales de la Cámara de Turismo de dicha entidad andina.

     Mientras tanto, es de  perogrullo afirmar que jamás habrá aumento de sueldos y salarios justos que superen esta voracidad de ladrones, cuyo golpismo es, también, un negocio rentable, que goza de total impunidad.

     Con este éxito del boicot económico por parte de la golpista y parasitaria derecha, seguros de que la  mayoría de la población “arrecha” (no molesta, ni irritada) por la crisis económica, se aventure a seguirlos en sus acciones terroristas para derrocar a Nicolás Maduro y liquidar de tajo al chavismo del espectro nacional, pasaron, entonces, a una “ofensiva terrorista”, en la que desde organismos internacionales controlados por el gobierno estadounidense y sus colonias, más la jerarquía católica venezolana, autoridades universitarias y estos delincuentes nucleados en Fedecámaras-Venamcham, agudizaron la campaña de odio y llamados a la violencia y muerte de chavistas, que se está materializando en todos los asesinatos de ciudadanas y ciudadanos, además de destrozos y daños materiales, en nombre de dios, con la responsabilidad criminal e impune de los  cardenales Baltazar Porras y Jorge Urosa, quienes escondidos cobardemente en una sotana, incitan a la muerte y el delito, porque además cuentan  con el celestinaje de la Fiscal General de la República y el culillo religioso de muchos  tantos.

   El problema está, ahora, en que los terroristas no han podido lograr el caos esperado, ni la crisis de gobernabilidad calculada, porque han subestimado a un Pueblo, el bolivariano, socialista y chavista, leal a la revolución y al  obrero presidente Nicolás Maduro.

     Estando en estas circunstancias y escenarios marcados desde los oposicionismos extranjeros y criollos, el gobierno está obligado como una exigencia a gritos del Pueblo, a enfrentar a los terroristas causantes de la guerra económica, sin piedad, ni contemplaciones con sus causantes y combatiendo la  impunidad de la derecha opositora. Pueblo-Gobierno-FANB estamos obligados a actuar más allá del discurso emotivo e incendiario. De lo contrario, tanto insistirán los terroristas, con nosotros contando y enterrando a nuestros muertos, que terminarán derrocando la revolución para ellos restaurar l República s servicio imperial y no al servicio de Pueblo. Vamos a jugarnos la vida, con Maduro y por la revolución chavista, sin abulia y sin desespero.

Prof. Luis Pino

@l2pino2