Opinion

21.may.2017 / 06:18 pm / Comentarios desactivados

Es difícil desconocer que el presidente venezolano Nicolás Maduro  ha sorteado toda suerte de obstáculos y agresiones, ordenadas y planificadas, primero, por el endorracista genocida, Barack Husseín Obama, y, ahora, por el pornopuritano, Donald Trump, quienes junto a los ladrones parásitos de Fedecámaras-Venamcham han creado una crisis económica nacional, sin precedente, con todo tipo de distorsiones que van desde el desabastecimiento programado, pasando por el bachaqueo, hasta llegar a la especulación hiperinflacionaria, porque necesitan crear las condiciones materiales que permitan y justifiquen el derrocamiento de Nicolás Maduro y la liquidación del socialismo bolivariano y chavista.

     Por éstas, entre otras razones, en estos momentos estamos, adicionalmente, atravesando la etapa de asesinatos de inocentes ciudadanos y de chavistas, con crímenes sórdidos y aberrantes, como paso previo a la incursión formal armada, que con el Caín de América, Juan Manuel Santos, preparan desde suelo colombiano, con la excusa de ayuda humanitaria, que a sangre y fuego, ponga en el poder político a esa derecha fascista nucleada en torno al megapartido político fascista, llamado MUD, el que exigía la renuncia del Presidente Nicolás Maduro y hacía llamados a elecciones, sin contar con que el chofer de autobús del Metro de Caracas, confiado en el poder soberano del Pueblo, fuese más allá de complacer los caprichos golpistas, para ponerse en manos del Pueblo y  entregarle todo el poder, a partir del llamado constitucional a una nueva Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

En esta conjura asesina y golpista, como nunca antes se había visto en Venezuela, están participando los anatemas cardenales venezolanos y el resto de obispos de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), en abierto desacato al Papa Francisco y con llamados a la muerte y rebelión, como lo han hecho en los últimos meses, los mismos príncipes de la iglesia católica venezolana que participaron en el golpe contra el Comandante Hugo Chávez, ahora sin la presencia del cardenal Ignacio Velasco, quien murió en  paz y tranquilidad, de muerte natural, en la más sacrosanta impunidad, mientras que, por el contrario, hemos tenido que contar y enterrar a tantas inocentes víctimas del golpismo y de los actos terroristas, mientras la CEV rechaza el llamado a la ANC, porque desprecia al Pueblo pobre y le sirve a la burguesía, de la que históricamente ha recibido sus prebendas, mientras que, por otra parte, la Fiscal General de la República (FGR), la abogada Luisa Ortega Díaz, ha colaborado, de manera estrecha, con el golpe de Estado en progreso, rompiendo el orden constitucional desde el Ministerio Público, al que ha reducido al triste papel de Protectorado de todos los asesinos golpistas, mientras gana tiempo, para dar la estocada final, según sus pretensiones, de abrir un antejuicio de méritos contra del Presidente Nicolás Maduro y declarar su destitución, en complicidad con Henry Ramos Allup, JulioBorges y el resto de diputados de la derecha en la autodisuelta y en desacato, Asamblea Nacional (AN), antes de que el Consejo NacionalElectoral (CNE), fije las bases comiciales y llame a elecciones de los constituyentistas, sin considerar este aquelarre de golpistas criminales que el Pueblo y el resto de poderes constituidos, amparados en el artículo 350 de la Constituciónde la República Bolivariana de Venezuela(CRBV: 1999), no permitirán, en modo alguno, el golpe de Estado parlamentario, en complicidad  con la FGR,  ni ningún tipo de intromisión y ruptura de la soberanía nacional, como pretenden el pornopuritano y sus lacayos atrincherados en la Organización de Estados Americanos.

     Esta decisión asumida por el Presidente Nicolás Maduro, amparado en los artículos 347, 348 y 349 de la CRBV, es riesgosa, pero libérrima y soberana, por cuanto al entregar o devolver todo el poder constituido al Pueblo, como Constituyente y soberano, éste, si alcanza la mayoría de asambleístas de la derecha, puede retrotraernos a la época oscura y explotadora del pasado y atornillar desde la reforma constitucional, al Estado burgués y todas sus instituciones, incluso, liquidando legalmente, toda la obra adelantada por el Pueblo, junto con el legado del Comandante Chávez, entregando todas nuestras riquezas minerales y energéticas al imperio estadounidense, con gobiernos de truhanes cuatorrepublicanos fascistas, como los que hoy dirigen las barricadas de muerte y terror en Venezuela.

     En cambio, si logramos llevar a asambleístas del campo revolucionario, que sepan qué es el socialismo bolivariano y chavista, que manejen categorías marxistas y sepan cómo cambiar las relaciones sociales de producción, más allá de cualquier frase cliché y liberados de esa academia estupidizadora, como la actual universidad venezolana, podremos contar con que el Pueblo: blindará todas las misiones sociales que nacieron con el Comandante Hugo Chávez y se fortalecieron con el obrero Presidente Nicolás Maduro; reimpulsará la economía, fortalecerá y dará rango constitucional a la Comuna y Estado Comunal; protegerá los recursos energéticos y minerales; reestructurará la hegemonía del Poder y; consolidará el ecosocialismo dentro del mundo multicéntrico y pluripolar. En fin, si asumimos el empoderamiento que de la mano de Nicolás Maduro ha sido devuelto a nosotros, como Pueblo, podremos avanzar y construir la mejor sociedad de la vida y la paz, sólo posible dentro del socialismo bolivariano y chavista. Avanzamos o retrocedemos.

 

Prof. Luis Pino

@l2pino2