Opinion

12.jul.2017 / 08:16 pm / Comentarios desactivados

Cada mañana se levanta en nuestra amada Venezuela con la promesa de trabajar duro por paralizar toda la vida productiva y el normal funcionamiento de todos los quehaceres diarios. Desde el libre tránsito, salud, comida hasta la contaminación sonora, visual y atmosférica.
Son millones los hombres y mujeres con profundas perturbaciones emocionales.
Hemos sido testigo de actos terroristas; con sus saldos de muertes y destrucción. Frente a esa cultura salvaje y violenta; frente a esa irracionales conducta distintas instituciones y naciones han actuado con absoluto descaro  y con un criminal apoyo.
La impunidad, la complicidad atenta contra la vida y salud de los ciudadanos; contra la estabilidad de la república.
Todo eso ocurre bajo la impunidad, no actuación, es decir, delitos de omisión del Ministerio Público. Es ya más que evidente que desde ese organismo se respalda, alienta e impulsa un golpe de estado. Un quebrantamiento del orden constitucional y se justifica e impulsa la violencia, la impunidad y la criminalidad.
Desde el Ministerio Público se proteja al crímenes de odio. Se deja tomar cuerpo los fuegos de una guerra civil.
Ojalá el talante democrático, participativo y protagónico venza a la violencia de la anarquía y la muerte; echar así al olvido a personajillos de la fiscalía general de la república.