Opinion

12.jul.2017 / 08:18 pm / Comentarios desactivados

Nuestra amada tierra se levanta y avanza en la construcción de su democracia. Esta ya no es sólo de votos, ya no es una representación de democracia, ya no se acepta ni se asume que el nuestro sea un pueblo menor de edad, ignorante, sin determinación que deba ser representado como cualquier menor de edad.
A esta hora  hemos tomado nuestro destino en nuestras manos, por eso somos corresponsales de nuestro destino.
Es así que nuestro pueblo se ha abierto espacio para avanzar en medio de dolor, muertes, sacrificios, instituciones destrozadas, balas, cauchos, chantajes, amenazas y actos terroristas. A Venezuela no la ha detenido nada ni nadie, sigue incólume en la construcción de su destino, en la consolidación de la Venezuela potencia, productiva, creadora y profundamente democrática. Con un estado fuerte e independiente que con la constituyente blindara su destino.
Cuanta alegría y optimismo se siente en cada asamblea por la constituyente. La palabra más certera es la de fiesta por el destino que el pueblo se da.
Con el tiempo diremos, le contáremos a nuestros nietos del milagro de la constituyente y de Venezuela como la nación que venció a la guerra, a la muerte y la profunda miseria humana y espiritual.
Héctor López