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26.feb.2018 / 08:30 pm / Comentarios desactivados

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Mérida, 26 Feb. AVN

Vecinos de la Comuna Bicentenario del 16 de Septiembre muestran en Mérida cómo la organización del pueblo sirve de apoyo a la empresa Gas Comunal, en el arduo trabajo de garantizar combustible para las cocinas familiares.

La filial gasífera de Petróleos de Venezuela (PDVSA) ha suministrado este año Gas Licuado de Petróleo (GLP) a más de 220 mil hogares del estado Mérida, en la región Los Andes venezolana.

El proceso involucra 3 plantas de llenado y 3 Empresas de Propiedad Social Directa Comunal (EPSDC). No obstante, las comunidades organizadas y su desempeño, juegan un papel crucial en la distribución.

Este es el caso de la Comuna Bicentenario del 16 de Septiembre, en el municipio Libertador de Mérida. Allí el poder popular contabiliza unas doce jornadas de distribución, efectuadas en lo que va de año.

“Realizamos el censo de los usuarios de Gas Comunal y cada quince días traemos operativos para vender bombonas de 10 kilos. Además, nuestra comuna cuenta con 150 cilindros, que en convenio con Gas Comunal distribuimos cada 15 días de manera adicional”, contó a la Agencia Venezolana de Noticias (AVN), Luis Carlos Dávila, vocero de la comuna.

Dividieron el ámbito territorial en tres sectores: Sector A, que abarca desde Santa Elena hasta San José Obrero; sector B, compuesto por Campo de Oro, Santa Mónica y urbanización Kennedy, y el sector C, abarcando Cuatricentenario, avenida 16 de Septiembre y Santa Juana.

Están organizados en consejos comunales, Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap) y Unidades de Batalla Bolívar Chávez (UBCh), dijo Dávila en recorrido por las veredas de Campo de Oro, una de las muchas comunidades donde cada mes llegan los cilindros – Más de 200 mil en todo el estado – de acuerdo a informes de Gas Comunal Mérida.

GLP y guerra económica

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En Campo de Oro efectúan distribuciones rotativas con 150 cilindros comunitarios, que bajo convenio llenan en la planta Mérida 1 de Gas Comunal, para brindar atención a unas 2.000 familias del sector.

“Estos cilindros se llenan cada 15 días en la planta, usamos el camión de la comuna, que es nuestro caballo de batallas y tantas alegrías ha traído a esta parroquia”, comentó Dávila en el Centro Cultural Carlos Febres Pobeda, punto base de la organización vecinal.

No desconocen las colas para comprar gas y las fallas de suministro de GLP a que está sometida buena parte de la población merideña.

Los vecinos coinciden en la necesidad de que el Estado presione a las empresas dedicadas a comercializar el GLP, exigiendo la correcta distribución.

“Hemos visto que los camiones de esas empresas no llevan las bombonas a los hogares y las revenden. El pueblo está cansado de eso. Los dueños de esas empresas son los mismos que apoyan guarimbas. Tienen un sabotaje contra el pueblo”, denuncia Dávila.

“¿Cómo es posible? A veces, esos camioneros piden hasta Bs 50.000 por una bombona de 10 kilos, que PDVSA – Gas Comunal vende en Bs 50. Cometen un abuso”, apuntó.

En la comuna el censo de los Clap registra a unas 8.000 familias usuarias de Gas Comunal. Pero una amplia mayoría de los habitantes de la zona (más de 50.000) son usuarios de empresas privadas.

Los habitantes no dudan en vincular el recrudecimiento de la guerra de precios y el acaparamiento de GLP, con la campaña terrorista derechista para mellar el respaldo popular a la Revolución.

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“El que dude que estamos en guerra se equivoca. La gente se armó con sus cocinas eléctricas y entonces comienzan los sabotajes al sistema eléctrico. Pero hagan lo que hagan, ellos (la derecha) ya saben qué pasará el próximo 22 de abril. El pueblo elegirá a la Revolución, al presidente Nicolás Maduro, porque es quien protege al pueblo con diferentes sistemas. Igualdad social y oportunidades para todos. En eso estamos trabajando”, expresó.

En Mérida, Gas Comunal totaliza más de 6 millones 832 mil litros de GLP distribuidos hasta la tercera semana de febrero de 2018, balance al que tributan las comunidades organizadas con la contraloría, seguimiento y sistematización de la distribución, para garantizar la atención al mayor número posible de familias.