Opinion

26.may.2016 / 06:55 pm / Comentarios desactivados

Sendero Luminoso

Su Majestad, El Rector Malucci , ha considerado que llegó el momento propicio, para exteriorizar un deseo que desde hace varios años ronda en su brillante cabeza, y que ha venido madurando con morrocuyanos pasos, y el cual solo era del conocimiento de los corrilleros  mas cercanos, entre los numerosos corifeos que se disputan las preferencias de su confianza. Su majestad, El Rector Malucci, quiere cambiar su silla rectoral.

Motivados por los “éxitos”  de Lester Basura,  su preceptor y predecesor en la butaca de Buenaventura Arias, El Rector Malucci, como vocero principal de la MU$, ha iniciado la concreción de tan anhelado sueño, disparando su artillería verbal y gestual contra el prominente Jefe de “ la peste”,  dixit:  (motorizados, colectivos, tarifados, enchufados…) y asume el reto de salir pronto de ellos.

Para  tan portentosa encomienda, Su Majestad, El Rector Malucci, se ha hecho acompañar de una cofradía de venerables lugartenientes, agrupados en el CU ( Comenderus Usufructus), quienes le mantienen permanentemente informado sobre los avances de “la peste”, y en un memorable acto resolutivo, escrito  en el estilo italonorteamericano que a él le identifica, ha declarado a  “ El Jefe” de “la peste”: “ you are, nonbonucci”, que en Los Pepos se traduce como “ tú eres un ingrato”.

Para impulsar su maravillosa iniciativa, Su Majestad, El Rector Malucci, ha “armado” las poderosísimas BAP ( Brigadas Anti Peste), que se presentan bajo las formas de ONG (Óptimo Nivel de Ganancia), y tienen como finalidad acumular el MU$culo necesario para barrer a los “pestosos”, que como enjambres cubren la ciudad.

En los predios del CU, se da por descontado el éxito de Su Majestad, El Rector Malucci, solo es cuestión de días, afirman con la seguridad de un pronosticador del clima, por lo que ya se han constituido diversas comisiones para preparar con la altura que merece, la entronización en su nuevo habitáculo, de El Rector Malucci, que en lo sucesivo se conocerá como El Gober Malucci.

Aunque, en una emisora clandestina, anunciaron una noticia que se riega como pólvora por todos los predios de la comarca, El Jefe, anda como centella por calles y veredas diseminando “la peste”, contagiando a los aldeanos que en vez de huir despavoridos como en las pandemias universales o bíblicas, se acercan alegres a impregnarse de tan increíble condición, incorporándose enérgicamente en los CLAP (Camaradas Liberados Amigos de la Peste).

Su Majestad, El Rector Malucci, al enterarse por el CU de la noticia, se sentó en su silla oficial, miró el  techo de su despacho, titiló los ojos, abrió los brazos y con su voz de barítono,  exclamó: ¿Oh… y ahora quién podrá ayudarme?