Opinion

21.sep.2016 / 01:55 pm / Comentarios desactivados

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Por: Wladimir Pineda

Aún con diferencias y concepciones desde la óptica política, diferencias en teoría y práctica, que en cualquier otro país se transforman en debates de altura con seriedad y madurez, así se disputan las respectivas tendencias políticas al mejor y más claro sentido de cómo contribuir por una concertación a favor de las capas sociales mas desposeídas.

No se debe poner en duda que la Revolución Bolivariana Chavista, ha marcado el devenir inclusivo para las clases menos favorecidas en antiguos sistemas de Gobiernos ominosos, que solo dejaron huellas de miseria, abandono, opresión, desapariciones, represión y olvido.

No cabe la menor duda que la amenaza contra Venezuela, se refleja en el marcado interés hacia sus riquezas naturales, siendo el país con la mayor reserva de petróleo del planeta tierra, con un potencial en minería, agua y recursos naturales renovables. No es casualidad que el imperio estadounidense  tengan el mayor interés en apoderarse de todas las riquezas del pueblo de Simón Bolívar y Chávez.

Indudablemente que cuenta con rastreros criollos, que se confabulan de manera descarada para facilitarles el trabajo a los invasores. Esa relación permanece desde hace mucho tiempo y hasta el momento no se ha producido una separación, siendo la burguesía mantuana, la que traicionó y llevó al sepulcro a nuestro Libertador, la que hoy se reanima con bríos dolarizados e influencias que no dejan sorpresas sabiendo el modo atroz y voraz que aplican sus amos por los bienes ajenos.

Desde esa óptica apátrida, se han propuesto crear una serie de argucias con el presuntuoso libreto de la “ruina y mala gestión del Gobierno Bolivariano”, “Crisis Humanitaria” fusionando la trampa, la traición, engañando a sus adeptos y fomentando la violencia criminal contra personas, medio ambiente, ataques a la propiedad privada, bienes del Estado y públicos.

La realidad es patética; no quieren a Venezuela: La más reciente confabulación esta centrada en el sabotaje a la alimentación y artículos de primera necesidad, sin contemplaciones de sexo, edad, raza o religión, han volcado toda su furia, causando una grave distorsión física-mental en la población de bajos y medios recursos, causando angustia y desesperación, nervios, malestar y muertes principalmente entre personas de la tercera edad, ancianos y otros.

Definitivamente estamos frente a criminales con trajes de etiqueta, que pululan por diferentes lugares en busca de alimentar sus ansias de poder a costa de lo que sea y como sea. Mostrando con esa actitud del más enconado odio contra el pueblo, que al final de todo es contra Venezuela.

La recién finalizada  XVII Cumbre de los Países No Alineados, con la participación de más 120 naciones de África, Asía, Europa Oriental y de América Latina y del Caribe, expresó en todas sus formas, el unánime respaldo al Presidente Nicolás Maduro Moros y a la revolución bolivariana, confiando en las manos del hijo de Chávez, la conducción de la organización internacional por un periodo de 3 años y entre sus conclusiones más resaltantes, fue la de rechazar los ataques bestiales del imperialismo contra nuestro país.

Hoy gritamos con mucho orgullo patriótico “Venezuela no esta sola” ¿Gracias a quién? Al Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana, Hugo Rafael Chávez Frías y el cuerpo diplomático destacado en las instancias internacionales.

A esta inmensa distinción se suma la responsabilidad de presidir a la vez distintas instancias internacionales, el consejo de seguridad de la ONU, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, el consejo de Derechos Económicos y Sociales de la misma organización planetaria, la presidencia de Unasur y MERCOSUR. ¿Ustedes creen que con estas distinciones, país alguno, por muy poderoso que sea se atrevería a invadir a Venezuela?

Los que aspiraban que Venezuela deba ser intervenida militarmente y los que temían que esto fuese a ocurrir, deben olvidarse de eso por mucho tiempo, al menos en los próximos años venideros o quizás por siempre. Aquí hay revolución para rato.