Opinion

1.nov.2016 / 07:22 pm / Comentarios desactivados

El Comandante Hugo Chávez Frías, siempre nos exigía cada día a ser mejores hombres y mujeres al servicio del pueblo con compromiso, con lealtad, con sabiduría para responder a las necesidades del pueblo, con dignidad, con respeto al ser humano, con eficiencia y eficacia en la administración pública, en la lucha contra los indeseables corruptos, contra los divisionistas que pretenden utilizar la plataforma del partido para sus apetencias personales o de grupos.

La lealtad es una gran virtud que, indudablemente se relaciona directamente con la formación integral del individuo y el desarrollo de su personalidad. Ser leal, es asumir y defender, en lo individual y en lo colectivo, principios y valores morales e ideológicos que constituyen un proyecto de vida. Por lo tanto, para los(as) revolucionarios(as), debe ser practicar la camaradería, la solidaridad, la cooperación, la honestidad, la democracia participativa; debe ser tomar conciencia de lo que implica cumplir con un compromiso de lucha, aún frente a las circunstancias cambiantes o más adversas que sean; debe ser mantener el derecho a la divergencia, sin traicionar  los principios que se dicen defender.

Lo contrario a la lealtad es la traición, la cual entonces, supone la violación a los compromisos asumidos. Pudiéramos decir además, que la lealtad es la cualidad de aquella persona que actúa de manera sincera y honrada, con respeto y reconocimiento a sus propios principios morales y éticos. Aquella que no engaña, ni traiciona. 

Sin temor a equivocarme, el mejor ejemplo de lealtad en nuestra Historia Patria lo constituye nuestro padre Libertador Simón Bolívar, quien fue leal a sus ideales libertarios, a sus principios, a sus proyectos; y así como él, cuantos hombres y  mujeres leales a esos mismos principios y al propio Libertador, que destacan con grandeza en nuestra Historia. Como dejar de nombrar al Gran Mariscal Antonio José de Sucre, realmente un gran soldado independentista, fiel a Simón Bolívar y al proyecto emancipador, hasta sus últimas consecuencias. Precisamente por eso lo asesinaron, por su lealtad inquebrantable al liderazgo del Libertador y al proyecto de libertad y soberanía que él encarnaba. Otro ejemplo importante de considerar aquí, es el de Ezequiel Zamora. Los apátridas y  traidores del momento, no pudieron soportar su convicción revolucionaria, su espíritu indomable, su férrea decisión a construir Patria; y planificaron su desaparición física, concretada con la bala traicionera de San Carlos.

Lealtad absoluta al Presidente Nicolás Maduro Moros, máxime en estos momentos cuando la oposición venezolana a través de sus diputados de la Asamblea Nacional, en extrema vinculación con  actores internacionales pretende, dar un golpe de estado parlamentario repitiendo los mismos libretos, como el de Brasil, Honduras y Paraguay.

Esa es la lealtad revolucionaria que necesitamos elevar en la conciencia y en el corazón   de todo (as)  los (as) revolucionarios (as). Lealtad al legado de Hugo Chávez Frías; y por tanto, a la Revolución Bolivariana, a los principios y objetivos que buscamos alcanzar en este proceso que nos está conduciendo hacia la consolidación definitiva del Socialismo Bolivariano. Sin  duda, que el personaje principal acá es el pueblo organizado,  como lo señaló Chávez, “Poder Popular”; que sigue sin vacilar con claro sentimiento de lealtad revolucionaria, al líder que se ha ganado su confianza, que ha sabido interpretar cabalmente  sus deseos, sus esperanzas; aquel que se sabe dedicado por entero al cumplimiento de los compromisos adquiridos, sin mas satisfacción que el sentimiento del deber cumplido, de la fidelidad a los principios de libertad y soberanía. He aquí la mejor muestra de la lealtad compartida, que se complementa: del pueblo hacia su líder y de éste hacia su pueblo. Es el hijo de Chávez. Nicolás Maduro Moros.

Lealtad absoluta al camarada Alexis Ramírez, Gobernador del Estado Bolivariano de Mérida.

Más en estos momentos cuando a la oposición fascista merideña de la mal llamada Mesa de la Unidad, se le  develaron sus planes para atentar contra su vida en la fracasada toma sangrienta  de la Gobernación del estado el  pasado 26 de octubre de 2016, cuyos autores están plenamente identificados, así como los resultados de la violencia desatada.

Por ello, compatriotas, la lealtad revolucionaria requiere de mucha voluntad y convicción, tanto en lo colectivo como en lo individual, porque ha de obtenerse con la teoría y la práctica diaria y permanente; y se verifica en la constancia y la perseverancia.

No podemos ser leales solo en ciertos momentos sino a toda costa, todo el tiempo. Son muchas las pruebas, tentaciones y obstáculos a los que nos enfrentamos y sometemos, pero debemos aprender a superarlos en cada una de las batallas para vencer como nos enseñó el Comandante.

“Las batallas venideras serán libradas con armas indestructibles y poderosos escudos protectores, como un sólido sentimiento revolucionario, como la unidad, la convicción, la organización, la planificación; pero el armamento más poderoso será siempre el de la lealtad revolucionaria, esa que todos los socialistas debemos ofrecer al proceso bolivariano para seguir destruyendo las cadenas opresoras del sistema capitalista y seguir entonces construyendo firmemente la Patria Socialista, libre, soberana y antiimperialista, por la que se viene luchando desde hace doscientos años…y  más.”

Vladimir Pineda R.

Miembro del equipo político Municipal del PSUV/Libertador- Mérida

Mérida, 01 de Noviembre de 2016.

 

Si al Diálogo, No al golpe  ¡Hasta la Victoria Siempre!