Opinion

8.mar.2017 / 07:56 pm / Comentarios desactivados

     El Presidente Nicolás Maduro, en  diciembre del dos mil dieciséis  (2016), golpeó económicamente a quienes habían acumulado grandes masas de billetes de cien bolívares (Bs. 100,oo), adquiridos con dólares de los gobiernos de EEUU y Colombia, además de los dólares del narcotráfico y acumulados en toneladas en Paraguay y Colombia, asestando así, un duro  golpe a esa inversión criminal, aunque ya el hecho de  desaparecer este billete de cien  bolívares  (Bs. 100,oo) generó daños económicos, políticos y sociales, de  alto impacto, que se pueden resumir en otros delitos conexos y distorsiones, que  entre otras, se resumen en: falta de movilidad de billetes para transacciones cotidianas, especulación y usura en comercios y servicios que cobran entre diez y quince por ciento  (10% y 15%), escasez de remesas de billetes en la banca pública y privada, sobre todo en los cajeros automáticos, irritación social en espera del desquite o revancha y culpabilidad atribuida al gobierno nacional en la figura del Presidente Nicolás Maduro, por la escasez deliberada del billete y la hiperinflación desatada.

     Pues bien, los grupos mafiosos encargados de este delito, que además sirve como lavadora del narcotráfico, el que le está haciendo el mandado al Departamento de Estado estadounidense, han vuelto a la misma práctica de desaparecer billetes y en esta oportunidad se están dedicando a desaparecer el billete de cincuenta bolívares  (Bs. 50,oo), por las siguientes razones: la impunidad se impuso en el delito con los billetes de cien bolívares, al mayor y detal; el fondo de este tipo de operaciones no ha sido tocado, mientras que las ganancias para los operadores delictuales los ha convertido en híperpluscuammillonarios; la frontera colombo venezolana es un territorio controlado por el delito internacional y tiene minadas todas las bases políticas, sociales y militares; el paso de las trochas es una vía libre, en todo sentido; la falta de billetes se está sintiendo en los estados Táchira, Mérida, Trujillo, Apure y Zulia, mientras se extiende silenciosamente por todo el país, con las consecuencias especulativas e inflacionarias en comercios y servicios, bajo el abierto celestinaje de los funcionarios de la SUNDDE.

     Evidentemente, este fenómeno delictual  de robar masas de billetes y usarlas como lavadoras y centrífugas para quebrar la economía nacional, es decir, para empobrecer a cada uno de los venezolanos asalariados y no especuladores o burgueses, se repite porque no se ha atacado el fondo, es decir, la esencia del problema, que gravita en: la impunidad, en donde hay delitos de este tipo, sin delincuentes presos; ausencia de un organismo del control de precios que sea eficiente y coordine realmente con las UBCH y los CLAP  (con empoderamiento cierto y serio);  ausencia del control fronterizo, en donde ha aumentado el valor del contrabando de extracción hacia Colombia y en donde los gobiernos estadounidense y colombiano están actuando en forma aliada con  narcotraficantes, para quebrar la economía venezolana y; falta de reconversión monetaria urgente.

     Estamos, aún, a tiempo de atajar esta nueva arremetida económica delictual, atacando el fondo, con un conjunto de medidas inmediatas, entre las que pudieran considerarse:

  1. Cierre total de frontera con Colombia y bombardeo programado ( combinado  entre: avisado y sorpresivo) de las trochas y camellones;
  2. Rotación quincenal de efectivos y comandantes de puestos y puntos de control militar y policial, en todas las áreas fronterizas y cercanas;
  3. Operaciones de arrestos y confiscación de propiedades, además de juicios expeditos y sentencias severas, para quienes están incursos en este delito;
  4. Liquidación de todo el personal de la SUNDDE, la que hoy es vergüenza de todos los venezolanos  y reimpulso de la misma, bajo la dirección de  los gobiernos regionales, en trabajo diario, permanente y conjunto con los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), Comités de Lucha Popular (CLP) y  Unidades de Batalla Bolívar – Chávez (UBCH), para el control de precios justos y sin concesiones con comercios y servicios, además de atacar todas las manifestaciones de la guerra económica y sus distorsiones en la economía local hasta la nacional;
  5. Inmediata e inesperada reconversión monetaria, que elimine tres ceros al actual signo monetario y sin caer en  la ingenuidad de permanecer con este cono monetario actuales, a cuenta de los nuevos billetes que pueden girar y servir, mientras se de un lapso de transición en el intercambio comercial ,hasta por seis meses;
  6. Incentivar el comercio electrónico con teléfonos celulares y puntos de pago, con beneficios para los usuarios y consumidores, al igual que para los comerciantes, productores  y proveedores de servicios;
  7. Reimpulsar efectívamente el Sucre, como moneda común del Sur y estimular el comercio electrónico con Yuanes, Rublos y otros signos monetarios de países aliados y miembros del Movimiento de los No Alineados (MNOAL).

Podemos corregir y atacar todas las variantes de la guerra económica, pero no obtendremos éxitos contundentes contra esta forma delictual con el papel moneda o billetes venezolanos, si no tomamos medidas radicales de  Estado y gobierno, con la participación directa y activa de los CLAP,CLP y UBCH. No nos aniñemos. Esta luchar no es sólo del Presidente Nicolás Maduro. Pensemos y actuemos como guerrilleros, para combatir esta lacra que se está robando el billete de cincuenta bolívares.

Prof. Luis Pino

@l2pino2