Opinion

13.mar.2017 / 11:44 am / Comentarios desactivados

Una de las características comunes entre los dirigentes oposicionistas venezolanos y ciertos colaboracionistas, dizque chavistas, es la del menosprecio y subestimación hacia el Presidente Nicolás Maduro. Ese menosprecio obedece a su visión de mundo o perspectiva paradigmática, desde la cual ven a Nicolás Maduro y lo  conciben, como no apto para ser presidente y líder de una revolución socialista, porque no ha egresado de ninguna de las universidades de las que ellos y/o sus hijos han egresado.

     Para ellos, Nicolás Maduro no tiene pedigrí, como lo tiene, por ejemplo, el perrito de quinta, PPK, en Perú o el tipo al que la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB)  le aprobó una asignatura reprobada, para graduarlo de abogado, o como los otros que en la IV República dejaron la economía en manos de zamuros, como la burguesía criolla y Fedecámaras-Venamcham.

  Dicho en   términos más comedidos, desde el capitalismo, en sus fueros  internos, ellos saben muy bien, que de socialismo y sus bases conceptuales, por lo tanto, ideológicas -que no son verdades de fe, ni religión alguna- ellos no saben nada, más allá de corear una consigna, mientras estén agarrados de   alguna cuota de poder o tengan tres lochas malhabidas con las que se han puesto el ropaje de señorones y doñas de clase media, con remedos de burgués. Es desde esa visión y su ignorancia aprendida que pontifican sobre la materia económica y sobre el control de precios, favoreciendo, no precísamente al Pueblo y ocultando las causas de la corrupción.

     Unos y otros, en su ignorancia aprendida, no conciben que el obrero presidente tenga cultura en   “economía política”, mientras que ellos, no tienen la más peregrina idea de lo que significan las “relaciones sociales de producción”, ahogados en su desespero  los unos y oportunistas los otros, piden a gritos que el Presidente Nicolás Maduro “elimine el control cambiario” de divisas en suelo venezolano, además de repetir, como se lo mandan sus dueños por mensajes subliminales, que  hay que “liberar el cambio de divisas ”, porque en su ignorancia supina, creen,  como verdad de fe, que existen las supuestas “leyes naturales del mercado”. Nada más falso y de estúpido, que plantearse semejante exabrupto.

    En primer orden, por aquello de la “amnesia colectiva” y como haciéndose los cándidos,  no son pocos los que desconocen, las razones por las cuales el control cambiario nació con el copeyano Rafael Caldera, quien se vio obligado, por elemental supervivencia político-económica, a aplicar esta ley, para que sus viejos protegidos de Fedecámaras-Vemamcham no vaciaran las arcas de la nación venezolana y las inversiones con “capitales golondrinas” no quebraran la economía nacional, como hicieron en Asia y en vecinos países, como en Colombia, Ecuador, Bolivia, Paraguay y Argentina, durante las décadas de los ochenta y noventa, generando deudas internas y externas, que hoy sus pueblos las siguen pagando.

     Luego, en   segundo orden, pero con contenido patriótico, por la seguridad y la  soberanía nacional,  cuando el Comandante Hugo Chávez asumió la presidencia del primer gobierno revolucionario y socialista en Venezuela, los sectores plutocráticos criollos, comenzaron una violenta sangría económico cambiaria, en la que pretendían quebrar las acciones y papeles del Estado, comprando y revendiendo a libre tasa que buscara desangrar las reservas en dólares, además de la planificada “fuga de capitales” que arrancó con la quiebra de bancos en detrimento del Pueblo.

     Resulta que la conspiración  de los sectores parasitarios contra la economía nacional, fue conjurada por el Comandante Chávez, con el rigor del control cambiario, amén de que siempre ha habido, hasta el sol de hoy, oferta de divisas preferenciales para los productores, sobre todo, para comprar materia prima, hecho que fue distorsionado por esos ladrones viciosos, que se nuclean en  Fedecámaras-Venamcham y toda clase de usurero neorrico, para quienes  el mercado paralelo de divisas y la hiperinflación provocada por ellos, han  resultado en un negocio fabuloso que los ha convertido en híperpluscuammillonarios.

     El problema no es el control de cambio de las divisas extranjeras frente al Bolívar, sino la falta de control a quienes controlan, el cómo controlan y a quiénes benefician, empezando por enseñarles,  primeramente, las bases conceptuales de la economía, el capital y el papel que juega el Estado, para que e tiendan y tengan muy claro que en el Socialismo bolivariano y chavista no hay cabida para el “Estado mínimo” del capitalismo.

      Por otra parte, hemos de reconocer que a pesar de los avances graduales que hemos alcanzado para cambiar las bases fundamentales del capitalismo hacia un socialismo, hemos tenido muy mala leche con funcionarios de todo tipo y jerarquía, entre ellos, ministros, viceministros gerentes gobernadores y alcaldes, que no  han tenido la más rehetaira idea de los que es el “socialismo” y, entonces,  cuando  apenas los mueven de sus cargos o cuotas de poder, se iluminan de una hipócrita hipercriticidad, con un  esclarecimiento  para señalar que hay tales o cuales corruptos, a los que ellos nunca denunciaron y no se atreven a denunciar.

     Peor aún, esos genios que no saben las razones por las cuales existe un control cambiario, parecieran no tener la más elemental idea (aunque yo no  creo en tanta candidez), acerca de quiénes son los únicos beneficiarios de la mal llamada “liberación cambiaría”,  cuando cumplieron funciones de Estado y de gobierno, fueron quienes aconsejaron no tocar para nada las universidades y frenar su  transformación, además de que  fueron fieles  colaboradores de cuanto neorriquito y viejo plutócrata,  dueño de taguara o empresa, les dio algún mendrugo o los sentó a comer en su mesa, les echó unos cuantos dólares o los paseó por Miami o Madrid,  mientras éstos locuaces ignorantes de la materia económico-cambiaria empezaron a   olvidar al Pueblo y ahora le sirven  a esa derecha que hoy, con todas las mañas de la guerra económica, fuerzan por la liquidación del chavismo y la salida de Nicolás Maduro.

     Estos genios que lloriquean y pontifican exigiendo ponernos en manos del más rancio neoliberalismo que controle la economía que, aunque suene cacofónico, controla el sector explotador como dueño de los medios y modos de producción, guardan un deliberado silencio y no dicen nada respecto del control de precio en los productos, alimentos y servicios,  al mismo tiempo que el control de la producción debe apuntar a un equilibrio mixto entre la empresa de producción privada, mixta y social o comunal. De eso,  nada dicen, porque como buenos capitalistas, viven en la fantasía del sueño capitalista de acumular riqueza individualmente, como sea y al costo que sea.

     En fin, si el Presidente Nicolás Maduro sucumbiera a la presión de los idiotas al servicio del rancio capitalismo, en menos de una semana, tendríamos el mayor colapso económico y quiebra, que determinarían, no sólo el fracaso de la revolución bolivariana, socialista y chavista, además de la salida de Nicolás Maduro, sino que las hienas se apoderarían de las riquezas nacionales, a costa del Pueblo. Hay consejos que no son consejos y hay amores  que no son tales.

Prof. Luis Pino

@l2pino2