Opinion

15.nov.2018 / 07:55 pm / Comentarios desactivados

Venezuela no es un país petrolero, es un país con petróleo. Hasta el año 1975, Venezuela no exportaba petróleo, las transnacionales lo exportaban desde Venezuela. Fue necesario confundir a la población con un juego de palabras y conceptos prefabricados, que desdibujaban su cultura e identidad nacional. Venezuela es un país agrícola; sin embargo, nos llamaron petroleros, rentistas, burócratas, flojos, etc., para que asumiésemos el rol de proveedor seguro de petróleo de las potencias occidentales.

Una vez usurpada su cultura, la población rural, confundida y muy empobrecida, migró a las ciudades. Esto debilitó, aún más, a la producción nacional, mientras que las divisas que ingresaban al país por venta de petróleo, encontraron un fin: importarlo todo, que es lo único que se puede hacer con divisa extranjera. De allí la dificultad de “sembrar el petróleo”: ¿Si producimos lo que consumimos, qué hacemos con la divisa extranjera?

Siendo el interés transnacional, la reducción de la producción y la dependencia para con su divisa, la industria petrolera fue utilizada para desplazar al sector agrícola en el uso de la tierra, en un país en el que el petróleo se encuentra disperso en el territorio. Esto tiene un impacto importante en la formulación de políticas públicas, en los valores que definen la cultura nacional y hasta en el comportamiento de la burguesía, que quedó dividida en dos bandos: la burguesía latifundista y la burguesía rentista o parasita.

Si Venezuela fuese un país petrolero, tendría universidades especializadas en hidrocarburos, una población consciente del acontecer de la industria y desarrollaría con sus propios recursos toda la cadena de valor que va desde la extracción de crudo y gas, hasta la petroquímica: Sería más independiente del capital extranjero. En contraste, el venezolano no necesita ir a la universidad para saber sembrar; las vacas atienden el canto del campesino y éste conoce mejor que nadie el problema de Estado que existe sobre las tierras. El venezolano es agricultor y la población urbana tiene sus raíces en el campo.

La contraposición entre el ser petrolero y el ser agrícola, pone de manifiesto a las luchas sobre las que se fundó la República: La independencia y el uso de las tierras. Debemos romper la ideología que se impuso para colonizar nuestro pensar, reencontrarnos como nación y atinar en soluciones que garanticen “la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política”.

Cuatro F/APC PSUV MÉRIDA